Voy a hacer como si le estuviera hablando a Joaco, a mí mismo, después de cuatro días de haber cumplido dieciocho años (si, el doce), siéndole (siéndome) totalmente sincero a mí mismo (a sí mismo):
"Si supieras en que te he dejado convertir!, en lo que he dejado que te convirtieras! Quién imaginaría hace unos años, que después de dieciocho largos años (largos, aunque pensándolo bien es casi una cifra insignificante) tendrías una mirada diferente (más transparente aunque un poco perturbada) , un corazón diferente (ésta vez más fuerte, más vivo, menos ingenuo). Cuántas son las cosas que han pasado para haber llegado a donde estás ahora!. Y eso que te costó mucho llegar a este mundo!, naciendo derrepente, prematuramente, y haciendo que tus padres se pegaran el susto de sus vidas,....y todo para que te fueras conviertiendo en ésto, ésto que te habla. Si supieras que has dejado sueños desvanecerse en la tierra, en el aire, en el tiempo, casi olvidándolos, resignándote frente al paso de las horas y los años, frente a un pasado que no vuelve más. Así has dejado hartas tareas inconclusas, caminos a medio andar, conversaciones sin terminar, palabras que no te animaste a decir, que no salieron nunca de tu boca (nuestra boca) y que nunca habrán de salir. El tiempo que ya pasó, inexorablemente está perdido, lo que no significa que no se puedan cambiar algunas cosas."
Pero ya está, basta de detenerme en lo perdido, en lo que no fue y no fui, en lo que no se dio y no pasó sin antes haber provocado tristeza en las noches y los días. Es momento de recordar los momentos, cualquier tipo de momentos, buenos o malos, largos o cortos, infinitos o meramente efímeros, da igual, cualquiera vale para recordar dieciocho años de vida, de momentos vividos. Han sucedido tantas cosas, yo no sé. Muchos lugares, departamentos, casas, clubes, jardines, colegios, ciudades, provincias, países! Muchas personas que quizás, seguramente, habrá algunas que recuerde para toda la vida, otras que olvide fácilmente y otras que por más que quiera olvidarlas vivirán siempre en mi memoria. Muchos amores, aunque no correspondidos amores al fin. Recuerdo mi primer amor, era una niña rubia, creo que se llamaba Natalia, eramos chicos, teníamos seis años, y un día, jugando a la mancha en el patio del colegio, me di cuenta que la quería, y me acuerdo el momento en que miré al cielo y grité de alegría, sin darme cuenta que muchos de los que estaban allí me miraron sorprendidos, grité porque había sentido por vez primera el amor pasarme por todo el cuerpo. Recuerdo mi último amor, del cual he dejado constancia en estas "páginas", y que me produjo la misma sensación que el primero, pero esta vez más doloroso, más triste por no ser una niña la que provocaba ese sentimiento tan hermoso, sino un muchacho, que antes era amigo, que por un momento fue más que eso (en mi cabeza, qué más da), y que ahora es amigo, sólo eso.
Tantos cambios viví en estos años, cambios de lugares en donde vivir, de provincia, de colegios, de amigos... todo eso me enseñó que hay que gente que vale la pena, y otra que lamentablemente no y que no hay que darle la menor importancia.
Este año que pasó fue, para mí, uno de los mejores hasta ahora (y eso que no ha terminado todavía). Quiero decir, hice muchas cosas de las cuales no me arrepiento y sucedieron tantas otras que hicieron que este año fuera un tanto especial. Una de esas cosas fue haber abierto este blog, por medio del cual pude conocer un mundo que me era extraño, otro mundo que estaba ansioso de conocer. Así conocí muchas personas que me ayudaron, que me ayudan, y que me ayudarán, sobre todo con el tema de mi ya ultramencionada confusión. Ese es otro tema, pensando bien, ahora estoy mucho mejor que cuando empecé este blog, que fue como un pedido de ayuda, un experimento que finalmente dio resultados y que espero que los siga dando. Este año se sucedieron viajes que nunca antes había hecho y que nunca me hubiese imaginado hacerlos, y menos a esta edad, como el viaje a Bariloche (con amigos de la secundaria,...esos que dentro de un mes capaz no vuelva a ver más) y el más reciente, el viaje a Italia (increíble y extraordinariamente inpensado). Me hice más amigo de mis amigos, me desamigué de aquellos que me di cuenta que no lo eran. Me equivoqué y me correjí. Elegí mi futura profesión, mi carrera, mi vida futura (aunque sé que nunca está nada dicho). Tuve muchas satisfacciones a nivel escolar, con lo que hasta hace poco, unos años nomás, me bastaba para conformarme.
Lo que estos años me han dejado, además de lindos recuerdos, de muchas fantasías, muchos temores, de muchas sonrisas, me sirvieron para darme cuenta de que hay que vivir con ganas, creyendo en que todo puede sermejor, que no hay que darse por vencido en la primer derrota o caída, ni en la tercera, ni en la vigésimonovena, que siempre es mejor verle el lado bueno a las cosas, a todo, incluso a lo que creemos que fueron malos ratos o experiencias, que hasta en esos y de esos casos se aprende.
Ya con dieciocho años puedo asegurarle a cualqueira que aunque a veces uno crea que muchas veces se le cierran puertas, al mismo tiempo se abren portones, ventanales enormes, mundos enteros,...sólo hay que saber distinguirlos y aprovecharlos. Ahora me doy cuenta que puedo decir que soy una persona feliz. Feliz por todo, por todo lo que me pasa y pasó. Por todo lo que no me pasa o pasó y quizás me pasará. A veces siento que me hago problema de la nada. Sé que lo que digo ahora es muy optimista, pero dejenmé ser feliz al menos un segundo, en el segundo que termino de escribir todo esto (que de por sí es bastante largo) y me doy cuenta de todas las cosas que me han pasado.
Dieciocho años vividos como yo sé que no los podría haber vivido de otra manera, y si así fuera, por algo me habrá pasado lo que me pasó..y por algo me sucede lo que me sucede.
Ojalá que los años que sigan sean tan buenos o mejores que los anteriores, que no dudo que los vayan a ser, y que pueda tener un montón más de segundos de felicidad.