29 ene 2008

Más de lo mismo.

No quiero cansar, pero la verdad que si no escribo todo esto ahora, cuándo sino? Hasta ahora venía evitando este tema, creo que inconscientemente, hablando de situaciones cotidianas o de eventualidades, o de viajes y personas, pero siempre rozando o a veces esquivando, saltando o simplemente ignorando el famoso tema X.
Es más de lo mismo, si ya lo sé. Me ayuda mucho todo lo que me dicen, y poco a poco estoy aprendiendo a descubrirme. Estoy aprendiendo a darme lugar y permitirme estar y ser como a mí me gusta ser y estar. Es difícil de explicar, pero sé que muchos han pasado por esto, algunos mucho más temprano, otros más tarde, otros todavía no lo logran superar.

Dejo algunas inquietudes que surgieron hablando con alguien que quiero mucho:

"Siempre pienso tantas boludeces…que son en verdad lo que en el fondo me sucede, lo que me pasa por la cabeza cada vez que veo mi supuesto futuro. Es molesto tener esa vida "behind" como vos me acabás de decir, y creo que cada vez se va a hacer más grande. La bola de nieve va a ir juntando más y más nieve y se va a hacer mucho mucho más grande, hasta que termine arrollándome (en el peor de los casos). Es vivir dos vidas. Es tener una doble vida. Ahora no es tan así, pero nuestro encuentro es como que me lo hizo ver más fuertemente. Eso de ir ocultándome por ahí no es de todos los días.
Las mentiras hasta ese momento habían sido nada más sobre cómo me sentía o sobre porqué me sentía así, tratando de inventar excusas a todo aquel que me preguntara. Pero las mentiras se van a acumular y a aumentar...ya no sólo va a ser el “cómo me siento”, sino “qué es lo que hago” o “con quién me junto”.

Es como si de repente uno eligiera vivir mal (que es lo que no quiero) o tapado o resignarse a una vida no común, anormal.

¿¡Cómo quieren que decida!? Tener que elegir entre dos cosas que por lo menos así de lejos o de cerca no se ven muy atractivas que digamos es injusto.

A veces pienso ¿qué tendré yo para que me cueste taaanto definirme? ¿Porqué a los demás no les pasa? ¿Qué, los demás no piensan acaso? ¿no se les ocurre todo esto?

Me es inevitable pensar en todo eso.

Me doy cuenta que en realidad pensaba que había cambiado mucho en comparación con el año pasado, o por lo menos del principio del año pasado, pero pensando en todo esto es como que voy dando pasos para atrás y no para adelante."

[¿Qué querés!, que me tire a la pileta con los ojos tapados, sin saber si está llena o vacía??]

Y para que vean que no estoy sumado en una tristeza irreparable dejo esta vez una canción, que por mucho tiempo no pude sacarme de la cabeza y que muchos días supo alegrarme las mañanas.

Volare (oh oh ohoh! jej) (nel blu, degli occhi tuoi blu, felice di stare quà giù :D)




24 ene 2008

Cartas en la mesa.

Es tan difícil volver a escribir siendo lo más objetivo posible con todo lo que pasó. Es casi imposible no dejarse arrastrar por las emociones del corazón, por los sentimientos que de una manera u otra me desmigajan en una lenta espera que parece infinita.

No daba más. Quería volver a escribir. Pero no sabía muy bien qué era lo que quería escribir. No quería pasar de nuevo dejando una canción sin un aparente sentido. Heme aquí entonces, tratando de explicar y de explicarme qué es lo que me sucede.

Empieza el año, ya falta poco para empezar con nuevas obligaciones, entre ellas la Facultad, y tratar de mejorar aquello que el año pasado no se pudo dar, o que se dio pero no como uno lo pensaba. Me refiero en mayor parte a un crecimiento personal, que muchos dan en llamar “crecimiento del interior”. Sé, y no me avergüenzo de ello, que todavía no he madurado lo suficiente. Inexplicablemente todavía no logro aceptar mi condición, ni lo que me pasa, ni lo que siento. Hay muchas inseguridades de por medio. Hay mucha incertidumbre dando vueltas. Hay algunos miedos que con disimulo se aparecen en los momentos más inesperados. También sé que durante todo el año pasado me permití conocer un montón de personas que hicieron que esa incertidumbre disminuyera mucho, me llené de experiencias ajenas, de situaciones ya vividas, me enteré de cómo se vivía en ese otro mundo, que no es más que éste mismo pero que a la vez se me hacía lejano, distante, imposible. Sin embargo las dudas persisten.

Una de esas noches de desvelo estival llegué a la conclusión que si quería avanzar tenía que resignarme. Si, resignación era la palabra justa. Si me arriesgaba, el riesgo era resignarme a una vida común, a una vida sin mayores problemas o sobresaltos. Capaz que me resignaría frente a un mundo que todavía no ve con buenos ojos a esa minoría calificada en el mejor de los casos como “diferente” (aunque diferentes somos todos los seres humanos). Me resignaría a que se me cierren algunas oportunidades. Y viviría así, resignado. Queriendo averiguar cómo hubiese sido esa otra vida, queriendo imaginar cómo sería si me hubiese decidido a ser, o no ser. No sé. Siento que se me acaba el tiempo. Que hay algo o alguien que me apura. Ya es tiempo de decidir. Ya estoy grande (cómo odio esa frase!). Pero no quiero después mirar atrás o para adelante, con una mirada nostálgica y sentirme arrepentido.

Alguien me diría: te falta crecer internamente. Y lo sé. Me falta sentarme conmigo mismo y en un día como tantos, poner las cartas en la mesa, y jugar cien veces si fuera necesario. Explorarme sin miedo, llegando hasta los lugares más inhóspitos y decidir qué es lo que quiero, qué me hace falta, qué es lo que necesito, qué es lo que deseo y jugarme por todo eso.

Suena fácil cuando lo escribo, pero hay algo que dentro de mí se resiste y no me deja. Me tironea sin descaro y me atiborra de inseguridades. Me gustaría que todo fuese más fácil, que sentarme a discutir conmigo mismo fuese algo cotidiano y que esas cartas con las que debo jugar no sean ni tan pesadas ni tan complicadamente enmarañadas como lamentablemente lo son ahora.

16 ene 2008

Hacia dónde vamos.

Algunos poemas que hace algunos días constántemente se me vienen a la cabeza. Es muy pronto todavía. De a poco iré descubriendo hacia dónde voy, hacia dónde vamos.

Cómo decir de pronto...

Cómo decir de pronto:
tómame entre las manos,
no me dejes caer. Te necesito:
Acepta este milagro.
Tenemos que aprender a no asombrarnos
de habernos encontrado,
de que la vida pueda estar de pronto
en el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
a no extrañarnos
de tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
y a no asustarnos
y a estar seguros.
Y a no causarnos daño.

Julia Prilutzky Farny

VI

Yo no sé todavía cómo existe,
cómo ha venido a mí y está creciendo
la indócil llamarada que no enciendo
y esta emoción que tiembla y que persiste.

No sé si estar alegre o estar triste,
ya no entiendo la voz sino el acento,
ya no busco ni espero ni presiento:
apenas sé que estoy. Que está. Qué existe.

Pero cómo saber si es sólo un juego:
neblina, soledad, engaño, fuego.
¿Es un juego? Pues bien, hay que jugarlo

con una dulce complacencia esquiva
o una total entrega fugitiva.
¿Y si fuera el amor? Hay que aceptarlo.

Julia Prilutzky Farny

15 ene 2008

La cosa más dulce.

Es muy raro todo. Pensar que cuando abrí este blog sólo pensaba en descargarme, en vaciarme un poco de preocupaciones, en encontrar respuestas, en hacerme cuestionamientos que ya era hora de que me los hiciera, en conocer gente que le estuviera pasando lo mismo que a mí, pero nunca pensé (aunque si llegué a imaginar muy fantasiosamente) que me permitiría conocer a tan buenas personas, y sobre todo llegar a conocer aunque sea a una de ellas en persona. Si, no estaba verdaderamente en mis planes. Pero todo se dio como se tuvo que dar.

Ayer ese post tan cortito que hice a la mañana antes de salir para tomarme el micro que me llevaría hacia Retiro, resume todo lo que sentí ese día: nerviosismo. Y no sólo ese día, sino también la noche anterior, que no pude dormir por la alta dosis de ansiedad que mi cuerpo se encargaba de hacerme sentir, y por las miles de cosas que se me cruzaban por la cabeza y que sólo pude consultar con la almohada unas pocas horas antes de que volviera a estar despierto. Ayer estaba muy nervioso, es por eso que quizás no hablaba tanto como siempre, o no me comporté totalmente como suelo hacerlo. Mi cabeza estaba a mil tratando de entender qué estaba pasando, todo lo que estaba haciendo, todo lo que sino fuera por él no me hubiese animado a hacer.

Fue todo tan rápido que no alcanzaba a comprender cuál era el sentido de todo esto.

Lo que pasó ese día él ya se encargó de decirlo a su manera. La hora y media de viaje en micro hasta retiro con desvíos impensados y un chofer que casi se agarra con un gendarme, con lo cual dudé seriamente varios minutos de mi llegada al punto donde debía bajarme; los mensajes preencuentro, todas las llamadas para el encuentro y las vueltas que tuve que dar en Retiro por todas las estaciones y alrededor de una boca de subte para encontrarlo a él; el curso personalizado de ubicación en la city porteña con referencias de subtes (y de cómo tomarlos jej), trenes y calles, datos que eran totalmente desconocidos para mí; el paseo por Recoleta, la facu, el cine, la librería, Sacoa, el cementerio y nuestra simulación (más que convincente) de ser turistas ingleses pfff, los licuados y la moza torpe (supuestamente teñida jaj), la acalorada e interminable caminata hacia el jardín japonés, tan interminable que nunca terminamos y nos sentamos a la sombra de una estatua en una especia de plaza cerca del Rosedal (que no encontramos la entrada hasta que decidimos irnos XD) y hablamos de todo un poco; se vino el abrazo que tanto esperaba (desde hace mucho que quería dárselo) y una de las proposiciones más lindas que me hicieron en toda la vida; las miradas de los transeúntes y de los autos que pasaban por la avenida y de la paloma(¿) y del guarda que nos miraba feo; nuestra vuelta en tren; la espera del micro y la despedida un poco fallida, nuevamente a causa de gente que podría haber mirado y que se resumió en un abrazo y unos te quieros..y ese guiño de ojo y ese beso en el aire que él soltó cuando cruzaba la calle y que no pude contestar porque la gente me miraba a mí, por lo que sonreí automáticamente, sonrisa que no se me borró hasta mucho después; mi mirada que lo seguía mientras caminaba hacia la estación para comer y después irse, tratando de apartarlo de toda la gente, de toda la muchedumbre que no hacía más que apartarme cada vez más de él.

El viaje de vuelta fue un poco extraño, sentado del lado de la ventanilla no hice más que pensar en él, en todo lo que habíamos hecho, en todo lo que lamentablemente no pudimos hacer, en todo lo que habíamos recorrido para llegar a ese momento.

Para vos:

Todo fue tan rápido y tan lindo. Lo que me hubiese gustado haber pasado más tiempo, más tiempo para desinhibirme mucho más (y te digo que fue raro, porque eso me pasa con muy poca gente, con esas personas que uno considera especiales y que con ellas resulta difícil pronunciar las palabras), más tiempo para abrazarte..lo que me costó tratar de no hacerlo mientras caminábamos o esperábamos el tren o el micro, el esfuerzo que tuve que hacer para contener las ganas de besarte en la despedida, y de decirte que no quería que te fueses, que quería que eso no terminara nunca.

Pero no todo fue alegría y felicidad. Lo admito, hubo un sentimiento de culpa que no me dejó disfrutar de todo esto. Por lo pronto nunca le había mentido a mis viejos, o por lo menos con algo tan importante. La verdad que me moría por decirles que había estado con vos y que había pasado un día que no voy a olvidar muy fácilmente que digamos.

Me siento tan feliz, a pesar de todo, y me alegro mucho que ese primer beso del que muchos hablan y dicen que debe ser tan especial, haya sido con vos. Me podré arrepentir de haber mentido o de mil cosas más, pero de ese beso nunca. Habérselo dado a alguien en quien confío plenamente, a quien me supo entender y me entiende, con quien compartí muchas cosas, me llena de alegría.

Yo tampoco sé loque nos deparará el futuro,...sé que la distancia no está de nuestro lado, pero es seguro que este encuentro fue el primero de muchos encuentros más. Por lo menos así loq uiero yo. No sabés cuanto voy a extrañarte durante tu ausencia en lo que queda del mes, encima que ni mensajes podés recibir! Por eso que te quede claro que no te vas a deshacer de mí tan fácilmente jejj y que sos una gran persona para mí, muy muy especial (antes del encuentro también lo pensaba eh). Te quiero un montón Pe :) , sabélo.

A veces uno intenta darle sentido a tantas cosas sin darse cuenta que así, sin sentido, son mucho más dulces.

14 ene 2008

Estoy nervioso ja!

Me ahorro las explicaciones para después. Ehem.

10 ene 2008

Ilusiones veraniegas.

Acaba de parar de llover y la humedad es algo que revienta por los poros y que se filtra por la piel. Parece mentira que esté acá otra vez escribiendo desde mi casa, con las ganas que tenía de quedarme en la playa, tranquilo, sin humedad je. Fueron días tan lindos, y no lo digo solamente por las predecibles condiciones climáticas, sino que me refieron a la compañia que tuve durante esos días.

Conocí nueva gente, y de la buena. Me vi con gente que ya conocía y que hace mucho que no veía. Hice cosas que de otra manera y de no ser por haber estado allí no las hubiese hecho. Y lo más importante de todo, descubrí que me enamoro fácil, que me ilusiono rápido, con todas las consecuencias que eso acarrea encima.

Dentro de todas las personas que conocí hubieron dos que hicieron de la estadía algo mucho más llevadero (por el embole) y mucho más placentero. Aclaro que la mayor parte del tiempo que no estuve acá la pasé en un balneario, probablemente desconocido para muchos de ustedes, del sur de la Argentina en Río Negro, y como recién era principio de año no había mucha gente (sobre todo en los primeros días) y los boliches, pubs, bares y algunos paradores todavía no habían abierto. Esas dos personas (un chico de mi misma edad y una chica unos dos años más grandes) vivían cerca de nuestro departamento asique siempre salíamos juntos, ya sea a la playa a tomar sol, o para jugar algún partido de fútbol, tomar mate, hablar, meternos al mar, correr, salir, tomar, bailar, etcéteras. Todos coincidíamos en haber pasado gran parte de nuestars vidads viajando de aquí para allá, viviendo en muchas ciudades, en muchas provincias. Él vivía en La Pampa, pero había nacido en Bs. As., y ella estaba estudiando en Neuquén, sin contar los montones de lugares que tuvieron que pasar para vivir en los lugares que acabo de nombrar.

Nos conocimos en la fiesta del 31, en año nuevo, porque nuestros viejos se conocían de la facultad, y decidieron pasar la fiesta juntos. De entrada nos llevamos bien, no sé porqué pero había como una cierta complicidad en todo, mirara a donde mirara la respuesta siempre era una sonrisa. Ese mismo día a la madrugada fuimos con otros chicos a festejar el año nuevo en un hipódromo jej, todo ambientado para que existieran dos pistas, una techada donde pasaron temas comunes, y otra al aire libre donde pasaban electrónica. En esta última es donde pasamos la mayoría del tiempo debido al calor desorbitante que hacía, que junto al calor humano era verdaderamente insoportable. Yo pensé que no la iba a pasar muy bien, porque no conocía a nadie y por los temores de siempre. Pero fue todo lo contrario, los otros dos le pusieron más que la mejor onda y ahí empezó una linda amistad, o se podría decir que empezó a gestarse dentro de mi una ilusión que no tardaría en apagarse.

Después de pasarnos los mails y los teléfonos para poder encontrarnos en la playa, los días pasaron y nos seguimos juntando todos los días y nos seguimos conociendo. Comiendo una vez un asado salió el tema de los gays, y la chica me dijo que su mejor amigo era gay, y el chico me dijo que no le molestaban. Todo parecía perfecto para sincerarme, pero estaba en compañia de mi hermano y no daba. Otra noche me tocó "defender" a los gays porque la chica me contaba que no le gustaba que su amigo esté con otro muchacho al lado suyo, y yo respondí diciendo que su amigo no iba a andar escondiéndose para estar con quien quisiera porque a ella no le gustaba,...y ella me dijo que no era así, sino que había respeto, ella no hacía nada enfrente de él..lo mismo que él delante de ella. De otros amigos salieron los típicos comentarios de que "da cosa" ver a dos hombres haciendo de las suyas, y que ver a dos lesbianas (para los hombres) es una cosa totalemnte distinta y hasta podría resultar excitante.

En fin los comentarios recurrentes (y no tanto) sobre ese tema, sumado a que el chico de La Pampa me gustaba físicamente, me gustaba su forma de hablar, su sonrisa, cómo me trataba y cómo trataba de tocarme, las cosas que me había confiado, todo hacía que me fuera ilusionando cada vez más y hasta llegué a soñar con él (eso fue demasiado apresurado).

El día siguiente al del sueño a él no se le ocurrió mejor cosa que decirme que tenía novia. JA. Mi cara de estupefacción disimulada era inigualable. Porqué no pudo mentirme un poco más hasta el día que me fuera!? Debo decir que me angustié un poco, pero rápidamente comprendí que mi mente había jugado nuevamente conmigo, y serían tan grandes las ganas de enamorarme de alguien que desembocó en la primera persona pasable que ví. De todos modos comprendí que dicho muchacho se había acercado a mí sin otra intención que hacer un buen amigo (aunque andá a saber, la duda siempre está) y yo decidí seguir ese camino. Asique puedo decir que hice dos buenos nuevos amigos, y espero que esa relación no se corte tan fácilmente como tantas otras veces.

Y no saben lo contento que estoy, aunque no tanto, porque volví y ya no estoy más allá. Pero igual la sensación está, y espero dentro de estos días hacer otro viaje más hacia el sur o hacia las montañas mendocinas. Abrá que esperar. Mientras tanto sigo con este corazón iluso, también esperando a que ya no sean más ilusiones (o alucinaciones?), que sean realidades, que pueda enamorar y enamorarme, y que no se desvanezcan, como hasta ahora, más rápido de lo que tardan en aparecer.