27 abr 2008

De reclamos y consuelos.

Todo se desencadenó por el cumpleaños de una prima, reunión familiar a la que asistió gente que hace mucho no participaba de cumpleaños familiares por vivir lejos, en otros países o en otras provincias. Este año hubieron algunos cambios y muchos parientes volvieron a vivir bien cerca nuestro, y por lo tanto ellos deben adaptarse nuevamente al lugar, como nosotros a ellos. Uno de esos parientes es un primo que tienen mi misma edad, con el que nunca me llevé muy bien que digamos, pero ahora curiosamente está más simpático que de costumbre, conversamos, reímos, jodimos, aunque yo sea un poco el que pone una pequeña traba recordando nuestra desafortunada relación en el pasado. Igualmente, ese no es el punto.
Estábamos todos sentados alrededor de una mesa cuando mi viejo empezó el tan poco necesario interrogatorio a mi primo, para poder averiguar o ponerse al día con alguna noticia sobre su sobrino. Entonces empezaron las preguntás típicas: ¿qué estás estudiando? ¿te gusta? ¿cómo te sentís viviendo en una nueva ciudad? ¿cómo anda tu madre? ¿y tu hermano?, etc,etc,etc... Hasta que llegó a la pregunta... digamos "crucial" (y éste SI es el punto) : ¿tenés novia?. La respuesta ya era recontra sabida. Sí, si y más sí!. Por lo tanto todos los comensales situados alrededor sonrieron tontamente y sobrevinieron para ese entonces todas las preguntas relacionadas al tema.
Mientras tanto yo me sentí realmente incómodo, lo que dio lugar a que me hiciese un montón de cuestionamientos. Ésta es la edad, o ya es hora de tener novia, o en mi caso podría decirse un novio. Todo me lo dice, mi entorno se encarga de hacérmelo entender, y es como si yo ya lo supiera pero no quisiera escuchar ni ver esa realidad. Ya llegó la hora de noviar, todo me lo dice porque todos mis amigos (creo que uno o dos todavía no pero están en eso definitivamente) están de novios, ya sea en este mundo o en el otro, en este lado donde tendría que tener un novio, o en ese otro lado donde todos esperan la presentación temprana y aliviadora de una novia. Es decir, no puede ser que a esta altura de mi vida no haya nisiquiero tenido novia o novio! Todo parece indicar que eso no va a cambiar ahora ni mañana. Encima todo ésto se ve increíblemente aumentado por el hecho de que todo mi entorno esté noviando con alguien, porque no hacen más que hablar de ello, o qué es lo que hacen con ellos, sus experiencias sexuales o no con ellos, o no hacen otra cosa que salir con sus respectivas enamoradas o enamorados dejando de lado a sus amigos (en este caso sería yo), y por lo tanto no teniendo tiempo ni para salir con ellos como siempre, ni para aceptar alguna invitación para hacer algo de algo.
A veces siento una profunda envidia, aunque siempre se me pasa rápido, pero se me hace inevitable pensar que esa gente es verdaderamente afortunada, y las ganas de querer ser igualmente afortunado son igualmente fuertes. Querer a alguien y que esa persona te quiera de esa misma manera es algo para festejar, para reventar de alegría, o simplemente es algo que da sentido a nuestros días. Tengo un montón de otros sentidos, pero todos parecen insignificantes comparados con ESE sentido.
Ésta es una simple descarga contra mí, porque estoy enojado conmigo mismo, por no poder alcanzar aquello que más deseo, por no ser capaz de obtenerlo. Un reclamo casi inservible. Un consuelo sin importancia.
Así, durante estos días, tuve (y todavía tengo) una particular sensación en la que siento que estoy quieto, inmóvil, paralizado o me mueve pero lento, y por el contrario todo y todos a mi alrededor se mueven muy rápido, fluyen, se escapan, corren a mil por hora, avanzan rápido y sin problemas,...dejándome atrás en el camino, apartado a un lado, como si fuera una especie de estorbo, o alguien que no se mueve al mismo ritmo ni a la misma velocidad que ellos.

Alguien me dijo paciencia. Alguien me dijo optimismo. Dos cosas que siempre he tenido, pero que ahora las siento agotadas, idas, lejos, como a todos.

24 abr 2008

B E A T L E S

BECAUSE - The Beatles (dos versiones de lo mismo :) )





Because the world is round
It turns me on
Because the world is round, ahhhh

Because the wind is high
It blows my mind
Because the wind is high, ahhhh

Love is old, love is new
Love is all, love is you

Because the sky is blue
It makes me cry
Because the sky is blue, ahhhh

[Ésto hipnotiza de placer a cualquiera que eschuche, casi casi como el canto de las sirenas]

22 abr 2008

Poemas, nada más que eso.

Ausencia

Jorge Luis Borges

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.



1.964
Jorge Luis Borges

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines: Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde ( repites vanamente )
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

19 abr 2008

Algo menos.

Para aprovechar un poco este mínimo lugarcito que me hice entre tanto estudio y estudio me pongo a escribir un rato algo que siento muy profundamente, tan profundo que se me es casi imperceptible. Siento que algo de mi se está yendo, o se fue, todavía no lo sé, pero estoy seguro que ya no está como antes. Sea lo que sea ya no es lo mismo. Cambió. Si, eso mismo, cambió y creo que se está yendo. Creo que no puedo hacer nada al respecto, porque tengo la sensación que si hago algo sería para empeorar las cosas. En fin si las cosas tienen que pasar no hay mejor cosa que dejarlas pasar.
Siento que una parte de mí ya no es más mía, me la han quitado, me la han negado, prohibido y arrancado. Hoy soy alguien con algo menos. Alguien con un corazón un poco más vacío. Esta vez voy a dejar que pase, ya no me opondré a lo que siempre me costó aceptar. Abrí los ojos, y ahora estoy atento, y se está yendo, se aleja y se pierde a lo lejos.
Capaz que esto es lo que verdaderamente necesito. Necesito dejar de estar aferrado a cosas que ya no son, a cosas que ya no existen, a cosas que lentamente van dejando de pertenecerme, dejando de ser mías, y que tal vez son ya de otro.
Los afortunados abundan, pero son más los otros. Son más aquellos que pierden, los que cada día son menos, los que están cada vez más vacíos.
Claro está que no soy ninguno de esos dos tipos de personas. Soy tan afortunado como desafortunado. Tengo tantas ventajas como inconvenientes. Tengo tantas virtudes como defectos.
El hecho está en saber ver por arriba de todo eso y verse uno mismo cual fiel espejo, y resistir por lo menos un par de segundos. Será tan evidente que algo se ha ido, que algo se ha alejado de mi cuerpo que causará gracia, y reiré.
Esta noche, cuando esté recostado sobre mi cama y cierre los ojos, ya habrá sido tarde, ya se habrá marchado. Y sonreiré porque ya no dependeré de nada ni de nadie.
La vida no se acaba, pero una partecita de ella se muere.

17 abr 2008

Prescindir.

Ya fui suficiente. Ya no soy necesario. NO, no. Más bien pasé a ser descartable.
De papel descartable. Sí.
Hoy mi corazón es de papel descartable. Y se limpian con él. Lo usaron y lo usan. Caería muy bajo si dijera de papel de bolsa de basura descartable... y no quiero caer bajo.
Parece ser que ese papel es muy resistente (por lo menos mi papel), lavable, por más que se moje, se ensucie, y se encarguen de borronearlo y salpicarle un poco de mugre, no basta más que lo agarre y lo estruje un poco, lo ponga a secar cual sábana en el tendedero teniendo que esperar a que recupere su forma y listo, casi como nuevo para volver a usar. "Casi" porque nunca vuelve al estado en que estuvo antes. Por más que lo lave y lo enjuague, mi corazón de papel descartable queda sin que yo quiera cada vez un poco más arrugado, o trasparente.

Había una muchacha bastante conocida que tenía unos hermosos ojos de papel y pechos de miel. Pues yo tengo el corazón de papel, y esta vez ya no es necesario, sino que es totalmente descartable.

15 abr 2008

Un'onda amara come tante

Uy! Me picó ese bichito que hace que te dé un largo y extenso escalofrío que te recorre de arriba a abajo mientras sentís que se te va desmoronando todo y que las paredes caen hacia adentro. Una suerte de derrumbe interno que pasa como una ola por todo el cuerpo, pero ésta no es salada sino que tiene un gusto algo amargo.
Lo que pasa es que por vez primera en muchos meses siento que todo el mundo está conociendo a alguien, o tiene proyectos con alguien, o está enamorada de alguien, o está saliendo con alguien, en donde mis amigos (todos) entran en ese "todo el mundo".
No estoy enamorado, ni estoy saliendo con alguien, ni se imaginen que tengo proyectos con alguno y no aparece nadie con quien poder hacer todo eso...o si aparecen verdaderamente no es lo que me gustaría o simplemente no siento "eso" que debería sentir o que deberían hacerme sentir.

Dos segundos duró el escalofrío y pasó, pero lo sentí. En dos segundos cayeron las paredes y pasó, pero lo sentí. Y al final me quedo con ese gustito amargo de la ola, ese resabio momentáneo que desaparece tan pronto como apareció, y así vuelvo a la normalidad, rearmo las paredes y vuelvo a pesar de que todo haya sido más real de lo que hubiese querido.

9 abr 2008

Tratando de cerrarlos...

Tal vez ya no puedas ver el brillo de mis ojos, ni descifrar a través de ellos el secreto mejor guardado. Tal vez no lo veas porque están empañados, enfundados en vapor de agua, como si fuera una niebla que impide el paso de aquellas miradas más atrevidas.
Tal vez no sea nada de eso, sino quizás ya no tengas más ganas de fijarte en mis ojos. Ya no estás para eso.

A veces cometo el error de fijarme en el pasado, de detenerme a mirar el camino hecho, y quedarme así observamdo todas las cosas que pasaron, las que no, y las que pudieron ser. Peor es aún querer que las cosas vuelvan a ser como alguna vez supieron ser en el pasado, sin éxito alguno. Ya no soy el mismo de antes, ya no encajo en ese lugar, ya no es para mí, no hay razón para volver.

Los cambios no hay que esperarlos de los demás, sino hay que empezar por uno mismo, por más duro que sea y que parezca. No se puede vivir esperando cosas de los demás, o queriendo que los demás se den cuenta de que mis ojos también brillan, que me pasan cosas que ni el débil vapor de mi mirada puede ocultar.

Tal vez el que verdaderamente no puede ver el brillo de mis ojos soy yo mismo, y soy yo quien no puede descifrar el secreto ni franquear la niebla o el vapor de agua.


CERRANDO CÍRCULOS, de Paulo Cohelo (que en general no me gusta lo que escribe porque no me parece que sea verdadera literatura, pero lo que sigue a continuación tiene tanto de verdad que aquí lo comparto)

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. O cerrando puertas. O cerrando capítulos. Como quiera llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos. Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.¿Terminó con su trabajo? ¿Se acabó la relación?¿Ya no vive más en esa casa? ¿Debe irse de viaje?¿La amistad se acabó? Puede pasarse mucho tiempo de su presente ‘revolcándose’ en los por qués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cuál hecho.

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos. A pasar la hoja. Al terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió. Y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No.¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso a veces es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa. Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte.

El resentimiento, el prender ’su televisor’ personal para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando ‘puertas abiertas’, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de ‘regresar’ (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo! Si no, déjelo ir, cierre capítulos.

Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando usted vino a este mundo llegó sin ese adhesivo, por lo tanto es ‘costumbre’ vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero… cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda,suelte …

Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!