Estábamos todos sentados alrededor de una mesa cuando mi viejo empezó el tan poco necesario interrogatorio a mi primo, para poder averiguar o ponerse al día con alguna noticia sobre su sobrino. Entonces empezaron las preguntás típicas: ¿qué estás estudiando? ¿te gusta? ¿cómo te sentís viviendo en una nueva ciudad? ¿cómo anda tu madre? ¿y tu hermano?, etc,etc,etc... Hasta que llegó a la pregunta... digamos "crucial" (y éste SI es el punto) : ¿tenés novia?. La respuesta ya era recontra sabida. Sí, si y más sí!. Por lo tanto todos los comensales situados alrededor sonrieron tontamente y sobrevinieron para ese entonces todas las preguntas relacionadas al tema.
Mientras tanto yo me sentí realmente incómodo, lo que dio lugar a que me hiciese un montón de cuestionamientos. Ésta es la edad, o ya es hora de tener novia, o en mi caso podría decirse un novio. Todo me lo dice, mi entorno se encarga de hacérmelo entender, y es como si yo ya lo supiera pero no quisiera escuchar ni ver esa realidad. Ya llegó la hora de noviar, todo me lo dice porque todos mis amigos (creo que uno o dos todavía no pero están en eso definitivamente) están de novios, ya sea en este mundo o en el otro, en este lado donde tendría que tener un novio, o en ese otro lado donde todos esperan la presentación temprana y aliviadora de una novia. Es decir, no puede ser que a esta altura de mi vida no haya nisiquiero tenido novia o novio! Todo parece indicar que eso no va a cambiar ahora ni mañana. Encima todo ésto se ve increíblemente aumentado por el hecho de que todo mi entorno esté noviando con alguien, porque no hacen más que hablar de ello, o qué es lo que hacen con ellos, sus experiencias sexuales o no con ellos, o no hacen otra cosa que salir con sus respectivas enamoradas o enamorados dejando de lado a sus amigos (en este caso sería yo), y por lo tanto no teniendo tiempo ni para salir con ellos como siempre, ni para aceptar alguna invitación para hacer algo de algo.
A veces siento una profunda envidia, aunque siempre se me pasa rápido, pero se me hace inevitable pensar que esa gente es verdaderamente afortunada, y las ganas de querer ser igualmente afortunado son igualmente fuertes. Querer a alguien y que esa persona te quiera de esa misma manera es algo para festejar, para reventar de alegría, o simplemente es algo que da sentido a nuestros días. Tengo un montón de otros sentidos, pero todos parecen insignificantes comparados con ESE sentido.
Ésta es una simple descarga contra mí, porque estoy enojado conmigo mismo, por no poder alcanzar aquello que más deseo, por no ser capaz de obtenerlo. Un reclamo casi inservible. Un consuelo sin importancia.
Así, durante estos días, tuve (y todavía tengo) una particular sensación en la que siento que estoy quieto, inmóvil, paralizado o me mueve pero lento, y por el contrario todo y todos a mi alrededor se mueven muy rápido, fluyen, se escapan, corren a mil por hora, avanzan rápido y sin problemas,...dejándome atrás en el camino, apartado a un lado, como si fuera una especie de estorbo, o alguien que no se mueve al mismo ritmo ni a la misma velocidad que ellos.
Alguien me dijo paciencia. Alguien me dijo optimismo. Dos cosas que siempre he tenido, pero que ahora las siento agotadas, idas, lejos, como a todos.




