8 nov 2008

Diecinueve sobre el hombro.

¿Dónde dejaste el optimismo Joaquín!? ¿Dónde dejaste esas ganas de vivir que tenías antes!? ¿Dónde están esas esperanzas que te mantenían siempre expectante, alerta, dinámicamente contemplativo? No has dejado ni rastro siquiera de las cosas buenas, de esas cosas que te han pasado, y que ahora parecieran ser no muy frecuentes ni muy notorias.

Vas con los días amargos, se te caen los días, de amargos que son. Contestás con desgano, con malaleche, con rabia contenida. Ves como los demás disfrutan, ríen, se las arreglan alrededor. Vos también reís, y también disfrutás, a veces. Pero no dura ni la mitad de lo que les dura a ellos. Eso pensás, lo sé.

Sé que en el fondo creés que ésto es injusto, que no te merecés sentirte así, que hay tanta alimañana dando vuelta que tiene más dicha de la cual notás que en vos no es más que la presencia de una lastimosa ausencia.

No tengo las respuestas Joaco, en serio te digo, no tengo la solución. Sé que sentís que no podés más, que ya nada basta para poder volver el rostro con la mirada alegre, encendida; que todo te irrita, que nadie te puede.

Estás difícil éstos días. Incomprendible. Todo te parece mejor en los demás. Sólo dejás miserias en tu mundo. Te limitás a quedarte con lo peor, con el desánimo de saber que es prácticamente imposible, que es inalcanzable. Decís que ya hace rato venís con el andar desacompasado, desparejo, desproporcionado; que ya le perdiste gusto al rumbo.

Ya faltan muy pocos días para que tengas un año mas de vida y pensás que no ha sido un muy buen año. Que no fue tu año simplemente. Ni siqueira puede decirse 'sinpenanigloria'. Pena hubo y hay.

Sé que nadie a tu al rededor sospecha de todo esto. A nadie se le ocurriría pensar que ese chico tan bueno no la pasa tan bien como aparenta. Sería difícil hacerles entender, ni lo terminarían de entender.

Joaco, nosé! Nosé qué decirte. Me desconcertás. Y te sigo preguntanto, ¿dónde dejaste las ganas de seguir, de levantarte y creer que algo vale la pena, que estás por algo en este mundo. ¿Cuándo dejaste de creer que mañana puede ser mejor?.

Se te viene otro año encima y no podés seguir así.
Hacé algo pronto Joaco, los años pasan y no te esperan. Ya van casi diecinueve sobre el hombro, se vienen más, y vos seguís así.

1 nov 2008

Otra vez, sopa.

Todos deben pensar que soy un estúpido o algo por el estilo. Siempre quejándome de mi vida, reprochándole cosas, comparándola con otras, haciéndola patética, monótona, aburrida, triste, trágica, deprimente, con muchos 'sin' y sin muchos 'con'; y nunca haciendo nada para cambiar todo eso.
Ahora entiendo bien cuando muchos dicen que lo peor que uno puede tener es miedo, porque paraliza, no te deja hacer, ni avanzar, ni cambiar justamente todo eso. Lo primero que tendría que hacer sería vencer el miedo, más bien los miedos, ojalá fuera uno solamente.
Tengo muchos miedos gente, muchos. Me gustaría tener una vida como los demás, o por lo menos tener lo que se necesita para poder dejar de temerle a todo y largarme a vivir en serio, a disfrutar (lo que no significa cero sacrificio, cero esfuerzo, ni mucho menos cero disgustos), a sentir que cada día vale la pena y que no los estoy perdiendo, que no estoy desaprovechando mis días.
Me doy cuenta que harto a las personas con mis problemas y mis cuestionamientos, porque siempre son los mismos, nunca avanzo, nunca es algo nuevo, siempre estoy varado en lo mismo. Es como si me costara dar ese paso inicial, como si me resultara más difícil de lo normal salir de todo esto. Si pienso, ahora, lo que me frena es el miedo, ese mismo miedo que alguna vez tuvieron todos pero que segurmanete ya han podido superar. Si los pudiera resumir en uno solo diría que mi mayor miedo es el de arrepentirme, el de no sentirme lo suficientemente mejor como para decir 'fue un buen paso', 'hice bien' o 'no podría haber sido mejor'. La imposibilidad de volver atrás me mata, una vez tirada la bomba no se puede apagar.
Todo esto me hizo acordar a uno de mis primeros post, creo que fue el segundo, uno que escribí hace más de un año, donde describía alguno de mis miedos, y el único cambio que logro notar es que ahora tengo mejor identificados cuáles son, pero en definitiva siguen siendo los mismos, más exactos o mejor entendidos, pero en esencia no han variado absolútamente en nada. Miedo al rechazo, a la soledad, al que dirán, a mi familia, a mis amigos, a mi futuro. Increíblemente la lista sigue, pero de nada sirve seguirla completando si solo logro abrumarlos y cansarlos como siempre.
Me disgusta la posición en la que me encuentro, se siente como si estuviese acorralado, entre la espada y la pared como se suele decir, como si estuviera atrapado en un callejón sin salida, o en un interminable laberinto. Pero estaría volviendo a lo mismo, quedándome en lo amargo de lo que estoy pasando sin atreverme a cambiarlo.
Sinceramente no sé de dónde se pueden sacar fuerzas para poder salir de semejante embrollo.
Y mientras tanto los días pasan y yo ahí, parado, quieto. Veo como los demás hacen, deshacen, y rehacen. Quizás me esté perdiendo de muchas cosas, y si no hago algo pronto me voy a terminar arrepintiendo de no haber afrontado el fucking miedo al arrepentimiento. Envidio y admiro a todo aquel que pudo y puede, a quien no se deja estar y que sobre todo no desperdicia su vida en pensamientos que frenan, paran e inmovilizan. Ojalá, algún día, pueda llegar a hacer lo mismo.



[Escrito con llanto, nunca está demás un buen llanto.]