Ahora pasaré a comentarles que cuernos(?) ha sucedido con ese chico que, como muy bien dijo tom, estaba enganchado hasta la manija (por no decir otra cosa). Pero debo decirles, y desilusionarlos un poco, si alguna vez se ilusionaron, que no ha pasado nada, y no es porque yo no quisiera que pase, sino porque las cosas simplemente no se dieron.
Ocurrieron algunas que otras cosas desde el anteúltimo post. El viernes fui al cumple de una amiga, que lo festejaba en una especie de salón bar (o algo así :S) y él obviamente estaba invitado, juntamente con unos chicos a los que él odia, porque jodian a todo el curso a espaldas nuestro y no se animaban a dar la cara. La cosa es que todo estuvo muy bien, yo hablaba con algunos y él hablaba con otros, no nos dirijimos la palabra en casi toda la noche. Hasta que me senté sólo en una mesa que estaba apartada de las demás, para poder descansar un poco. Para mi sorpresa veo que él se acerca lentamente para hablar con migo. Yo no me negué. Obvio. Lo que pasó es que me vino a contar que una de sus mejores amigas le dijo que el chico ese que le jodía las pelotas, no tuvo la mejor idea de decirle que él era GAY. O sea, imaginarán mi cara totalmente incrédula y de un asombro incontenible. Obviamente que lo dicimulé lo mejor que pude. Esa era la mejor oportunidad para tratar de aclarar algunos puntos, pero no,... una vez más desaproveché la situación. Como yo noté que se lo había tomado con naturalidad, le seguí la corriente. Supuestamente él quería pegarle o porlomenos apretarlo un poco para que no ande diciendo más boludeces, y que se había convertido en un "tema personal". Yo seguí algo atónito porque todavía no entendía porqué justo tuvo que tratarse de ese tema, de que le dijeran gay. Tal vez fue una manera de decirme que él nada que ver, o tal vez para tratar de hablar sobre eso, o quizás para hacerme saltar a mi. La verdad no lo sé. Igual, como a él no le gusta bailar y a mi sí, nos volvimos a separar y sólo intercambiamos algunas palabras durante lo que restó de la noche.
El sábado lo volví a encontrar, porque también tuvimos el cumple de otra amiga. Primero fuimos a su casa y después salimos. No sé porqué, pero siempre había una silla vacía al lado de él, y yo casi siempre me senté a su lado. Pero igual no pudimos hablar nada a solas, siempre hablábamos en grupo con otros amigos. Asique no pasó nada del otro mundo. Y cuando salimos ni hablamos ni me saludó cuando se fue ni nada. Así terminó la noche.
Durante toda esta semana lo noté algo (algo mucho diría yo) distante. Sobre todo porque ya no se sienta atrás mio, sino, que como su compañero de banco se sentía apretado en el lugar que estaba (estaba contra la pared) se fueron a la otra esquina. Aunque a veces sigue con sus juegos, ya no es lo mismo.
Una de las preguntas que me hicieron fue cómo había reaccionado él con lo del viaje. La situación fue la siguiente. Estábamos en clase de italiano y entra una preceptora y me avisa que la directora quiere hablar con migo. Bajé y hablé con ella, y me dio esa gran sorpresa que aún hoy me hace feliz. Ella me dijo que subiera y que se lo contara a todos mis compañeros, que se iban a poner muy contentos por mí. Cuando entré al aula todos me preguntaron qué había pasado y di la gran noticia. Se me acercaron varios amigos a saludarme y abrazarme. Él vino y me dio un gran abrazo, y riéndose me dijo " que suerte, no te voy a ver por dos semanas!" Y yo me reí porque sabía que era una broma.
Hoy por hoy no sé bien lo que siento por él. Si él hubiese sido un poco más persistente capaz me hubiese animado a algo. A parte él tiene actitudes taaaaaaan contradictorias que no sé que pensar de él.
Creo que poco a poco me voy dando cuenta que el camino que tomé y que elegí no me conduce hacia ningún lugar. Y eso no me conviene.




