(Post que empezó siendo comentario en el
blog de JP, pero que al tomar dimensiones que excedieron a las previstas terminó por merecer una publicación en este Blog)
JP dijo: ANTO
TODO CALMA.
Yo diría más bien 'ANTE TODO INTELIGENCIA'. La calma es necesaria, pero si no va acompañada con inteligencia es totalmente improductiva.
Lamento disentir pero no creo que SEAN LOS MISMOS, ni mucho menos. ESO es lo que quiere hacer creer el gobierno, esa es la estrategia que tiene el gobierno para poder salir a reprimir a los supuestos 'golpistas' y de esa manera destrabar el conflicto. No sé como se manejará la información allá en España, o si desde allá se podrá tener una mirada más objetiva o todo lo contrario, por estar tan lejos no se logra sentir cómo son las cosas realmente. El problema empezó porque a un sector le tocaron el bolsillo más de lo debido, y eso sirvió para destapar una serie (enorme) de problemas que el campo viene arrastrando desde hace años. El campo no quiere derrocar a ningún funcionario, ni siquiera se propuso como meta provocar un golpe de Estado. Quiere que el gobierno actúe con inteligencia (cosa que hasta ahora dudo que la tenga), quiere que responda y solucione el conflicto más que avivarlo y alimentarlo. El gobierno quiere una distribución de la riqueza justa, pero no es el modo, la manera no es hacerlo a costa de un solo sector en desmedro del mismo. El campo hace años que viene bien callado, pero se destapó la olla y repito, falta inteligencia para poder volver a taparla.
Este tema al gobierno se le fue totalmente de las manos y es evidente que no lo puede controlar. Ya no es un mero conflicto económico caracterizado por la puja de la renta y la distribución de la riqueza (que ya se ha tornado aún más grande agregándose la problemática situación que afrontan los pequeños productores y el estado en el que se encuentran las economías regionales), sino que está tomando tintes políticos, en donde el tema es ver quién la tiene más larga, y también sociales, porque pareciera que el gobierno intenta dividir y fragmentar a la sociedad, armando una especie de ‘lucha de clases’. Esto no le hace bien a nadie.
Falta inteligencia. Los conflictos no se resuelven con soberbia. Se resuelven con diálogo seguido de acciones, con consensos y sobre todo con inteligencia.
Vale recordar que, a diferencia de muchas otras crisis o situaciones de la historia económica argentina, la discusión se da en medio de la abundancia y no de la escasez. Gozamos, en estos momentos, de una economía sólida, pero hacen falta correcciones y requiere de definiciones políticas para poder avanzar y seguir adelante.
No estoy de acuerdo con las graves medidas que ha tomado el campo, sobre todo con el corte de rutas, pero lamentablemente ese es el único modo que encuentra para hacerse escuchar ante un Gobierno que hace oídos sordos a los reclamos y ante una falta de instituciones capaces de resolver el conflicto. La presidente se llena la boca hablando de DEMOCRACIA, pero no está escuchando al PUEBLO al que representa, y por más que le cueste aceptarlo, el pueblo es SOBERANO, y no al revés.
No estoy a favor del campo ni del gobierno, no soy ni de derecha ni de izquierda, sólo soy un argentino más, que ve que las cosas no están funcionando y que desea más que nunca que se resuelva el conflicto. Basta de mentiras, basta de especulaciones, basta de soberbia, basta de confrontaciones inútiles. Sí a un diálogo PRODUCTIVO y CONCILIADOR.
Lo que queda claro es que de este problema no va a salir ningún ganador ni nadie victorioso, porque se convirtió en un juego de suma cero, en donde todas las partes deberán ceder algo. En todo caso ganaríamos todos con la resolución del conflicto, aunque sería mucho más coherente pensar que ya no van a existir ganadores, porque ya a más de tres meses de haber empezado la controversia, todos han perdido, el campo, el gobierno, e inclusive nosotros mismos. Argentina está perdiendo. STOP.
Les dejos unas ocho preguntas que encontré en el blog del periodista Luis Majul, a pesar de que no comparta muchas de sus ideas, pero justamente él pudo escribir varios de los interrogantes que cualquiera de nosotros querría hacerle a la presidente.
¿Cómo no suponer que se trata solo de un golpe de efecto? ¿Por qué, recién después de tres meses en los que se discutió el destino de los fondos de las retenciones, ahora Cristina anuncia que se usarán para hacer hospitales, casas y carreteras, a las que le pondrán el sello de las provincias y las intendencias y no el de la Presidencia de la Nación? ¿Adónde fueron a parar los cerca de 20 mil millones de dólares que capturó el Estado de las retenciones de los últimos cinco años? ¿Qué pasa si baja el precio de la soja, se dejarán de construir los hospitales en la mitad de la obra? ¿Por qué a la minería, a la pesca, al petróleo y al juego no se le aplican retenciones con un destino específico o como aliento a la inversión? ¿Alguien puede suponer, después de un período completo de Néstor Kirchner y decenas de discursos de Cristina Fernández, que este gobierno puede pecar de ingenuidad política, como argumentó la Presidenta en el Salón Blanco? ¿Alguien puede creer que el perdón de la jefa de Estado es sincero? ¿Alguien puede asegurar que los anuncios se harán efectivos, cuando ni siquiera se llegó a cumplir la cuarta parte de las obras públicas que fueron prometidas desde 2003 hasta ahora mismo?.
Me parece que voy a tener que esperar sentado las respuestas,...así como todo, el tiempo será el responsable de ir respondiendo y seguramente generando más preguntas irrespondibles.