Hace tiempo me di cuenta que es muy difícil que todo salga totalmente bien, o por lo menos que todo sea perfecto, porque en realidad la perfección no existe. Hace bastante también descubrí que cuando uno se siente feliz y no lo piensa ni muy seriamente ni muy detenidamente, uno sigue sintiéndose feliz hasta el momento que comete el gravísimo error de darse cuenta de que es feliz.
Durante estas semanas sucedieron una gran cantidad de cosas, ya sean buenas o malas, lindas o feas, ya sea para el recuerdo o el olvido. Mis días tuvieron que lidiar con la falta de dinero (tuvieron? y ahora que!?) y más aún con la falta de tiempo, una de las razones por las que tardé en volver a dejar una nueva huella en estas páginas. Que no tenga tiempo ya no es novedad, ahora mismo estoy corriendo contra reloj, así que no podré extenderme mucho por lo que procuraré ser conciso y efectivamente breve (cerebro de economista, ouch!).
La semana pasada no había empezado del todo bien, con un nerviosismo y una ansiedad que no me dejaron dormir los primeros días, que surgieron, entre otras cosas, por el inicio del segundo semestre de la facu, mis viejos y sus intromiciones inoportunas, mi finde, la dobre vida, la sensación de esa soledad acompañada (o más bien compañía solitaria) que muchas veces he sentido y que ahora creo haber logrado aplacar. Recuerdo, entre tanto insomnio y pensamientos disparatados (ahora, desde lejos, puedo ver que lo son) haber agarrado un cuaderno y una lapicera y escribir:
"Son las 3.10 de la madrugada del lunes y no resistí, cedí ante todo en cuestión de unos pocos instantes. ¿Vieron cuando digo que soy de esas personas que acumulan y acumulan todo lo que les pasa hasta que llega un momento que explotan? Bueno, no resistí y exploté silenciosamente. Hace tres horas que dejé el msn y me dispuse a dormir, sin éxito. No pude pegar un ojo, me volteaba de lado a lado cada dos por tres, boca arriba, boca abajo, con o sin almohada, sin apoyar la cabeza sobre los brazos, respirando por la boca; lo intenté todo, mientras que mi cabeza empezaba (o terminaba) de pensar, de maquinar insistentemente, siendo el motor que provocaba el insomnio. De un momento a otro, estando en la cama de costado, con la cabeza sobre la almohada, lloré. Un llanto callado, repleto de sollozos quebrados, como cuando uno escucha llorar a un niño, un llanto silencioso, para no despertar a nadie el llanto debía pasar desapercibido. Sólo yo sabía que lloraba y yo era el único que escuchaba mi llanto. Así fue como exploté sin ser notado, pero exploté al fin. [...]"
"He llegado a un punto crítico, en el que ya no sé qué es lo que quiero, en el cual no sé para donde ir. Esto se debe a varias razones que tienen que ver sobre todo con la vida que estoy llevando ahora y con el futuro que me espera. Esta última semana que pasó, incluyendo los fines de semana, me hicieron reflexionar bastante, y hete aquí el resultado: la explosión. Fue una semana especial, un tanto extraña, salpicada de mensajes, cartas, encuentros, llamados felices y/o tristes, salidas, invitaciones, mentiras (por mis viejos), viajes, traiciones, todas cosas que me llevaron, directa o indirectamente a hallarme en este punto que di en llamar ‘crítico’. [...] "
Eso puede llegar a explicar todo un poco más, aunque creo que es mejor no aclarar más, mirá si oscurece... Además, sinceramente, no tengo reales ganas de recordar esos momentos, por el simple hecho de que no estuve bien, en fin, no estaba dentro de mis cabales jej (quién dice que aún no lo estoy?!)
Siguió el inicio de las clases, un poco entorpecidas por los horarios, las aulas, el fucking centro de estudiantes, las comisiones y los profesores; ver caras nuevas y caras viejas, amigos, conocidos, de todo un poco, aunque no pude coincidir con casi ninguno de mis amigos en las comisiones en las que me anoté (y sí,..una de arena je!) Fue desde ese momento en que mis horarios se hicieron imposibles, agenda completa, sin lugar para respirar siquiera, aunque siempre algún huequito me hago, los chicos facultativos (?) necesitamos tener vida, entendieron?
Terminó la primer semana de facultad y con ella, como corolario indefectible, empezaron las torres de apuntes junto a la cama, las madrugadas en la parada de micro, el lápiz mordisqueado, y un montón de cosas para leer y estudiar -no por nada digo que es difícil que todo sea perfecto!). Se vino el finde, sin padres y hermano en casa, y mi primer salida a un boliche gay-friendly. Previamente, organizando a las apuradas el sábado, fue el encuentro (internacional) con the humanist y nachito (si leés esto, buen viaje! espero verte pronto (: ) y el paseo por esas callecitas internas de Buenos Aires, Aeroparque y la fría Costanera gris. La noche estuvo fantástica, conocí a dos lindas personas que, junto a Dami y Pe, hicieron pasar el tiempo (y qué tiempo!) tan rápido que cuando me quise dar cuenta estaba en el tren, en el largo camino a casa.
Prosiguió un domingo familiar, viendo a una de mis abuelas actuar en el teatro (la peluca platinada de corte carré le quedaba tan tan tan bieeeen), y pasando el resto del día entre facturas, bizcochuelos y el infaltable mate amargo.
El lunes, un riquísimo asado (y postre y postre y, claro, más postre! -por cierto, rico, todo MUY rico-) en Peter & Co.'s house . Una salida fallida a Anchorena (lástima, en otra oportunidad conoceré), por un paro de trenes, y una vuelta un poco más temprana de lo que había previsto.
Me acabo de dar cuenta que dije (muy piadosa y desvergonzadamente) que iba a ser conciso y breve! (acaban de presenciar en vivo y en directo a un individuo tragarse sus mismas palabras ^^)
Cuestión, me sentía feliz, hasta que una noticia llegó para ponerle a todo un toque más agridulce. Resulta ser que internaron a una de mis abuelas y le detectaron un tumor en la cabeza. No me es fácil escribir ésto, y hasta dudé en darlo a conocer. Ahora trato de ir todos los días a visitarla, y de ver cómo va evolucionando. No puedo negar que ya he lloriqueado un poco a escondidas, pero yo sé que se va a poner bien, estoy seguro. Ahora hay que esperar a la pronta operación quirúrgica, y confiar en la competencia de los médicos. (socorro! ARENAAAAA!)
Así estoy, aprendiendo de lo que pasa (y lo que no), de todo uno puede sacar provecho, y como todo el mundo dice: hay que saber verle el lado bueno a las cosas.

Espero que la reconozcas.. llegó en el momento justo.
Gracias hermano!
[En momentos como éstos uno se da cuenta que los problemas que uno tiene ni se comparan con todo lo demás,..son tan insignificantes a veces..]